-Hasta en el cielo de la boca, las ostias digo.
De esta escueta forma definió mi señor Tío, la incursión que hizo con el paladín Rholand al Núcleo de Magma, en busca de pistas sobre el paradero de de Brokel, antiguo compañero de aventuras, que hacia meses que estaba desaparecido.
Sentado, casi tumbado, con la cota de malla abierta y destrozada, colgándole jirones del jubón de cuero que, por suerte había podido amortiguar buena parte de los golpes y tajos de la lucha. Rholand por su parte, no tenía mejor aspecto. Le faltaban partes de la otrora flamante armadura, y allí donde no tenía abolladuras había marcas de fuego causadas por los abominables "canes del núcleo", infernales seres grandes como casas, por cuyas venas mas que sangre, era lava lo que corría. Las armas de ambos se hallaban esparcidas por el suelo, según quedaron cuando fueron arrojadas al entrar en la sala. La sirvienta trajo vino caliente y galletas de anís, que rechazaron, pidiendo a gritos aguardiente de los goblins, capaz de resucitar a un muerto.
Mas, no adelantemos acontecimientos.
Como anteriormente les contaba, me hallaba en la infecta taberna "El cerdo degollado", en el barrio de los magos de Ventormenta, llevada allí con oscuras y lascivas intenciones por Almas, el cual, todo sea dicho, acabo con una de las mas impresionantes borracheras de las que recuerdo, y no son pocas.
Mi curiosidad me llevó a bajar las escaleras de caracol, estrechas y empinadas. No se cuanto bajaría, pero estoy segura que estaba por debajo del nivel de los canales de la ciudad cuando llegue al final. Ante mis ojos se abría una sala redonda, de un suelo de losa burda, con las paredes y el techo de piedra, este, oscurecido por el humo de múltiples cirios que iluminaban con su trémulo fulgor la estancia. En el suelo, arcanos dibujos y runas parecían bailar ante mis ojos, de tal forma, que al instante me sentí mareada, sin voluntad de oponerme a la imperiosa necesidad de mi cuerpo de avanzar. Aterrada por aquello me resistí con todas mis fuerzas a salir de mi escondite, mas fue en vano. Cuando me di cuenta me hallaba en el centro de un circulo arcano, rodeada de un grupo de tenebrosos seres. Un de ellos se adelanto, y mirándome a los ojos me espetó:
- Te esperábamos desde hace tiempo niña. Mas no sabíamos cuando llegarías.
Seguía paralizada de terror y fui incapaz de responder nada.
- Todos los estudiantes han de pasar por aquí, y tu no ibas a ser menos. Hoy empieza una nueva vida para tí, pues dejaras de de ser una servidora de la luz, para pasar a serlo de la oscuridad. ¿Acaso no te has preguntado por que cuan perdida te encontrabas entre las sacerdotisas?
Para mi deshonor,he de reconocer que ni fui valiente, ni nada por el estilo, aunque no podía moverme por el miedo, empecé a notar una extraña humedad en la ropa. Y el ocre olor de la orina subió hasta mi nariz, me estaba meando encima, con dos cojones.
Frunciendo el cejo, Sandahl, pues así se llamaba el brujo que me estaba hablando, miró al resto de los presentes, se encogió de hombros y les dijo:
- Te ha tocado Porena, trae la fregona.
- No jodas..
- Como te lo cuento.
Y allí se marcho Porena, acolita de Sandahl, hechándome miradas de odio mientras subía para buscar los aperos de limpieza. Mas tarde , ya mas tranquila, me enseñaron las salas de estudio, me dieron los ropajes de la escuela de brujería y mandaron recado a las sacerdotisas, indicándoles que por deseo mio dejaba su orden y entraba a formar parte de la escuela de brujería.
De esta forma, me introduje en el oscuro mundo, me convertí en bruja y corrí grandes aventuras, pero eso ya... es otro cantar.


Saludetes Gentes


































